• Gustavo Manrique

La agilidad modela una nueva cultura corporativa


Ágil: que se mueve con soltura y rapidez. Esta es la definición típica de agilidad, se dice fácil pero no lo es tanto. La filosofía Agile nació como una metodología para el desarrollo de proyectos, con el objetivo de adaptar los mismos a las necesidades de rapidez y flexibilidad que demanda una economía globalizada e hiper-comunicada. Así, la forma de trabajar tradicional, jerárquica y compartimentada en silos, comienza a quedar obsoleta en muchos aspectos, por sus limitaciones para adaptarse a la velocidad de cambio e innovación que demanda el mercado y los consumidores. La instalación de la filosofía ágil en una organización y la transformación a través de células ágiles de trabajo es cada vez más común, pero en las primeras etapas puede generar desajustes internos que crean brechas y tensiones entre los equipos y las áreas. Por ello, es importante insistir en que la agilidad no responde a lo viejo y lo nuevo, sino una forma de trabajar donde todos pueden ser parte de ella e incorporarla en el día a día de la organización, no algo separado. Para lograr los objetivos en materia de innovación hay que persistir en el proceso, contar con líderes adecuados para transitar el camino, asegurar una comunicación interna fluida y oportuna y dotar a las personas de una caja de herramientas para que todos se puedan sumar al proceso y no ser víctimas de éste. Este proceso implica ajustes a lo interno de la organización, evaluar nuevos perfiles requeridos y sobre todo crear la cultura de forma progresiva. También es importante contagiar a las personas con un propósito trascendente, que opere como un mantra. Guy Kawasaki, autor del best seller El Arte de Empezar lo explica claramente. Para Kawasaki, los largos textos corporativos de intenciones, principios y visiones son aburridos y nadie los recuerda. En cambio, el autor nos invita a hacer del propósito y del sentido un mantra, utilizar breves fórmulas verbales que permitan al equipo mantener el camino correcto y a las audiencias comprender claramente lo que haces y lo que aspiras lograr. La implementación de OKR´s (Objetive & Key Results) representan una metodología que contribuye a facilitar la conversación interna en torno a la agilidad, para definir objetivos que ayuden a los equipos y al resto de la organización a establecer y tener visibilidad de metas claras que se puedan medir. El reciente informe de Mckinsey titulado “5 prioridades de los CEOs para generar ventaja competitiva en la siguiente normalidad” pone el tema de la agilidad como parte medular de la conversación. Destacan los CEO consultados que “recursos humanos puede ser fundamental para impulsar la evolución de una jerarquía tradicional a una suerte de marketplace que proporciona talento y recursos a una colección de pequeños equipos empoderados, actuando como una estrella guía común”. El nuevo contexto competitivo exige agilidad y comunicación estratégica para construir nuevos códigos compartidos y abordar una nueva forma de hacer las cosas.



Gustavo Manrique Salas

Miembro de la JD de Dircom


https://www.gustavomanrique.com